Blog · 9 de mayo de 2013
I+D en Prácticas Colaborativas: del prototipado a un modelo sostenible

En España estamos viviendo una situación paradójica. Creo que en los últimos 10 años se ha consolidado un ecosistema sociocultural que ha permitido que muchas prácticas urbanas y modelos de trabajo pasen de ser consideradas ejemplos de la contracultura a ser entendida como un modelo emergente (aunque muchos lo “aceptan” solo como proceso temporal).
En este contexto se ha generado una red de intercambio de conocimiento y de colaboración de una riqueza nunca vista antes. Sin embargo la práctica necesita ser estudiada y criticada, y desafortunadamente nuestra cultura mediterránea parece alejarnos de los procesos de reflexión y crítica, serios y constructivos.
Necesitamos generar un espacio donde pueda ocurrir ese debate crítico. Necesitamos invertir en I+D asociado a las dinámicas colaborativas. Existen algunos casos, pero son absolutamente insuficientes; y por otra parte con un enfoque todavía poco operativo. Es decir que los ejemplos de estudio son en su gran mayoría descriptivos. Digamos que su principal objetivo es visibilizar dinámicas nuevas y transformadoras.
Frente a la ausencia de este espacio o de personas, grupos y entidades que tengan los recursos para generarlo, me parece urgente frenar nuestro impulso de innovación, que posiblemente está siendo demasiado amplio.
Un paso atrás para volver a volar.
Nos hemos lanzados demasiado lejos sin tener cubiertas las necesidades básicas. Nos hemos atrevido. Lo necesitábamos y el resultado es un extraordinario proceso de transformación en red en el que nos identificamos y nos reconocemos. Por fin nuestra ética casada con nuestras prácticas.
Ahora, sin embargo ha llegado el momento clave. Nuestros modelos económicos no son sostenibles y veo muy difícil que consigamos seguir adelante sin nuevos aliados; ya
que los “aliados de siempre”, que nos han ofrecidos los pocos recursos que han alimentado nuestra actividad y nuestra innovación, ahora se vuelven nuestra peor trampa. Se trata prevalentemente de agentes culturales que a su vez se encuentran en una situación de precarización importante y que nos buscan solo por nuestro capital simbólico.
Las prácticas colaborativas, la innovación social y las acciones urbanas que estamos proponiendo han sido fantásticos contenidos para programas y contenedores culturales que se han multiplicado como setas gracias a la burbuja inmobiliaria. Hemos aprovechado ese momento para crecer con muy pocos recursos pero ahora ya no podemos seguir enmarcados y dependiendo del mundo de la cultura. No podemos alimentar nuestro trabajo a base de charlas, talleres y “espectáculos”. Ha sido interesante, quizás es lo que nos ha permitido desarrollarnos con la libertad deseada, pero ahora necesitamos dar otro paso.
Ahora que el dinero de la cultura se ha acabado, se empieza a respirar la “vieja” brisa de la competencia. Empezamos a sobrecargar procesos y eventos con nuestra presencia. Estamos en todas partes y en ninguna en concreto. Hemos perdido el norte. Nos hemos precarizado y no queremos darnos definitivamente por vencidos y seguimos experimentando sin saber muy bien qué somos y qué queremos.
El “vamos tirando” o “vamos sobreviviendo” es el saludo de cada dia. Parece que nuestro único objetivo, nuestra posible “victoria” hoy no puede ser otra que “sobrevivir”.
Prototipar e inventar “chiringuitos”, es lo que nos permite hacernos visibles. Es lo que todavía ofrece una “excusa” para que el mundo de la cultura se fije en nosotros y nos ofrezca los últimos recursos disponibles. Seguir así es claramente un error.
Yo me niego. Me niego a caer en la trampa de la auto-precarización.
Hemos prototipado lo suficiente. Ahora llega el momento de construir el modelo.
Yo mismo he caído en esa trampa, multiplicando y “sembrando” mi participación en eventos, proyectos y plataformas: siendo la mayoría de ellos prototipos sin ninguna garantía y sostenibilidad económica.
Para seguir y fortificar nuestro trabajo necesitamos recursos para pensarnos. Igual que las empresas mejor organizadas tienen sus propios departamento de I + D, nosotros necesitamos dedicar tiempo y recursos para centrar y organizar nuestros propios procesos. Ya no me creo que nuestro I+D son nuestras propias prácticas de trabajo.
Estas reflexiones se me revuelven en la cabeza con más frecuencia desde que pusimos en marcha el proceso de desarrollo del #meetcommons 2013 y que tiene justamente ese objetivo: pensarnos en común. Hemos entendido el proceso de forma abierta e inclusiva. Sin embargo, ahora tràs más de 3 meses de trabajo nos empezamos a dar cuenta de que no disponemos de los recursos necesarios para seguir armando un proceso tan inclusivo, y sobre todo que tampoco los tienen los que supuestamente deberían estar interesados en participar.
Quizás hemos llegado al límite. ¡Necesitamos aliados!
Necesitamos que las escuelas de negocio estudien nuestras prácticas y nos acompañen en la consolidación del nuevo modelo económico que estamos construyendo con tanta dificultad y mucha ilusión.
Necesitamos empresas viejas y nuevas. Necesitamos planes de financiación adaptados a nuestros modelos organizativos. Programas de apoyo. Centros y espacios abiertos para trabajar y encontrarnos.
Necesitamos nuevos aliados en el mundo de la economía, la producción y la gestión urbana.
Necesitamos un departamento de I + D sobre Prácticas Colaborativas y no lo podemos crear nosotros mismos.
¿Qué gobierno, empresa, universidad o Institución (pública o privada) nos quiere apoyar en este proceso?
Me gustaría cerrar con un ejemplo superlativo de simbiosis entre prácticas innovadoras y nuevos modelos de financiación: el caso de ¡Avalo Zemos98!
Avalo Zemos98 es un proceso que lleva a cabo el grupo Zemos98 para avalar un préstamo de 98.000 € La comunidad que sigue y reconoce la labor desempeñada por este grupo ha avalado el préstamo. Ellos mismo explican que:
Hacemos esto para iniciar un proceso de independencia con respecto a la banca tradicional, para desprecarizar los proyectos en los que estamos inmersos, para afianzar los lazos de confianza con nuestra comunidad y para promover una economía social y solidaria.
Finalmente Zemos98 han conseguido 270 avalistas que han avalado 104363,00 € es decir el 106,49 % del prestamo.
Comentarios
ricardoamaste ·
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María G. Perulero ·
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