“Giant Global Graph” o cómo la red nos conecta con los lugares

Actualmente el “lugar” donde con más éxito se están experimentando modelos de creación colectiva y auto-organización es sin duda Internet. La Red ha potenciado las identidades sociales y los intereses colectivos de la gente, convirtiéndolos en una fuerza con importante influencia en el ámbito urbano.

Internet es el espacio más democrático, la plataforma donde cada ciudadano puede expresarse en libertad en sentido horizontal y donde las ideas fluyen multidireccionalmente.

Por el contrario, el espacio urbano está cada vez más controlado y dirigido por el exceso de normas y restricciones, haciendo que su uso sea progresivamente menos espontáneo y creativo. Internet permite y potencia la interacción entre las personas, mientras que el diseño de muchos espacios físicos la anula.

Los centros urbanos de las ciudades contemporáneas tienden a homogeneizarse, restando carácter e identidad a la ciudad y eliminando la posibilidad de tener experiencias singulares vinculadas a dichos entornos.

¿Puede un espacio físico emular las condiciones que propician el intercambio y la interacción que se produce entre los usuarios de la Red?

La clave para esta revolución del diseño urbano puede proceder de lo que se define como “Internet de las cosas” o el “Giant Global Graph”.

Giant Global Graph es un concepto utilizado por Tim Berners-Lee para describir el camino de la futura web semántica. Según Tim Berners-Lee pasaremos de recoger la relación entre las personas a centrarnos en la relación entre las personas y sus intereses (documentos). Es decir que si “Internet” nos ha permitido conectar ordenadores y la “Web” nos ha permitido conectar documentos, entonces el “Gráfico” (o Graph) nos permitirá conectar las personas y los documentos (lugares, objetos, etc).

Existen ya muchas aplicaciones que nos permiten conectar nuestra identidad digital con el espacio físico en el que nos movemos: Google LatitudeFoursquareGowalla, Facebook Site o Tuenti Sitios.
Estamos hablando de la definitiva conexión físico digital que tiene lugar en un ecosistema de elementos y procesos que reconocen la identidad de sus usuarios y la conectan con su posición en el espacio físico.

Este ecosistema nos permite equipar el espacio público con mobiliario urbano “interactivo” sin pasar por una compleja y onerosa estructura de gestión.  La trazabilidad de toda acción desarrollada con ello devuelve la responsabilidad sobre su uso a los propios usuarios quienes se hacen cargo de distribuir y auto-organizar los recursos disponibles públicamente.

En otras palabras estamos hablando de un ecosistema (no solamente tecnológico) de identificación digital que nos permite experimentar con hardware social de inmediata aplicación. Por ejemplo, la gestión de un escenario para conciertos en una plaza podría organizarse entre los propios usuarios. Como garantía para la administración, el uso de este espacio dependería de un sistema de identificación que reconoce las identidades digitales de los usuarios.

¿Es posible crear las condiciones para que cada ciudadano vuelva a ser un potencial activador de procesos y dinámicas de creación colectiva?

Integrando y cruzando la tecnología existente con procesos y dinámicas especificas podríamos caracterizar un nuevo modelo de espacio público, algo que podríamos llamar  Smart Street o por que no Plaza Procomún. En este espacio se haría realidad la intersección del mundo digital de Internet y el espacio físico de la ciudad; un lugar para lo común y lo extraordinario, un espacio compartido capaz de generar sinergias entrelazadas entre usuarios digitales y ciudadanos.

Esta Smart Street o Plaza Procomún podría ser ese lugar, ese espacio público que según Hannah Arendt debe permitir a las personas mostrar quienes son y qué pueden hacer.

¿Porque no imaginar la manera de simplificar los procesos de conexión, colaboración y auto-organización de los ciudadanos?

Podríamos pensar, por ejemplo, en la implementación de un Sistema Operativo Urbano que gestione información procedente de la red (Internet) y de los sensores asociados al mobiliario urbano oportunamente equipado.

El acceso a este Sistema Operativo Urbano como usuario activo, se realizaría mediante un check-in digital a través de dispositivos con conexión a Internet. Este sistema permitiría visualizar la información relacionada con las identidades digitales de las personas, entidades, actividades y proyectos activos en una Smart Street o Plaza Procomún.

Analizando los patrones de comportamiento de todos los ciudadanos que hayan hecho su check-in digital, el sistema nos sugeriría las actividades, las personas y los lugares más acordes con los intereses de cada usuario.

Gracias a esta dinámica, la curva de complejidad y de oportunidades ofrecidas por una Smart Street crecería exponencialmente e impedirían que la ciudad se vuelva un centro urbano “estandarizado”, a imagen de todos los entornos urbanos de las ciudades contemporáneas.

Una Plaza Procomún también se puede imaginar como una plaza equipada para la educación expandida donde el aprendizaje no se entienda como proceso de transmisión del conocimiento sino como proceso creativo colectivo. Se podrían visualizar públicamente los procesos educativos y permitir a los vecinos formar parte de ellos. Relacionar los procesos presenciales con las actividades desarrolladas en lo digital para juntar a todos  los actores implicados en la educación: profesores, niños, amigos, padres y vecinos. Indirectamente se potenciaría el sentimiento de pertenencia a la comunidad local.

Sería interesante que todo esto estuviera directamente relacionado con un Observatorio Metropolitano que ofrezca apoyo y asesoramiento a proyectos sociales locales. Una estructura que centralice y procese información sobre las actividades organizadas por los ciudadanos y consiga detectar similitudes y sinergias entre diferentes proyectos, además de darles difusión. Pero esta es otra historia……

Referencias

Gran Vía Procomún  (2010): Ecosistema Urbano, <http://ecosistemaurbano.org/granviaprocomun>

DI SIENA, D. (2009): Espacios Sensibles, <http://urbanohumano.org/castellano/espacios-sensibles-hibridacion-fisico-digital-para-la-revitalizacion-de-los-espacios-publicos/>

BERNERS-LEE, T. (2007): Giant Global Graph, <http://dig.csail.mit.edu/breadcrumbs/node/215>.

ITO, M. & HORST, H. & BITTANTI, M., “Living and Learning with New Media: Summary of Findings from the Digital Youth Project”, The MacArthur Foundation, Chicago, 2008. <http://digitalyouth.ischool.berkeley.edu/report>.

Texto de Domenico Di Siena publicado en el Blog de La Ciudad Viva para Ecosistema Urbano.

fuente imagen: http://www.brokencitylab.org/

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  1. Telar del Jardin says:

    La ciudad donde vivo (Santa Cruz, Bolivia) se están creando “condominios cerrados” por razones de seguridad. Internet nos sirve de medio de comunicación más frecuente entre parientes y amigos. Además, recibimos por este medio invitaciones de universidades y otras instituciones para el ingreso a actos presenciales. Telar