
Este texto es un extracto del trabajo de investigación: Espacios Sensibles - Hibirdación físico-digital para la Revitalización de los Espacios públicos (Domenico Di Siena) (1169)
El concepto de espacio público está en el centro de numerosas discusiones, entre ellas el campo de las ciencias de la comunicación. Habermas, considera la publicidad (en su sentido de amplia difusión de la información) y los temas de debates mediante los medios de comunicación como dimensión constitutiva de la opinión pública y del espacio público y como principio de control del poder político. Se podría decir que considera que la opinión pública se vuelve más visible mediante su “publicización”.
Según Juan Freire se puede entender como espacio público cualquier tipo de entorno, contexto, plataforma que permite la relación abierta y multidireccional entre personas. Por tanto un espacio público debe cumplir dos requisitos: facilitar la comunicación (por su propio diseño) y unas reglas de gobierno que permitan un uso activo y compartido de los diferentes usuarios. Schmucler y Terrero definen directamente toda la ciudad como un espacio de comunicación. Desde sus orígenes esta característica, ser un espacio de comunicación, ha permanecido inalterado.
Lo que ha ido cambiando -a veces de manera drástica- es el alcance de lo que se entiende por comunicación. La concepción del espacio, la percepción del sentido de la ciudad, los modelos imaginados para la construcción hábitat, los rasgos atribuidos a la cultura urbana, podrían ser vistos como variables derivadas de este principio estructurante de la ciudad: la comunicación (SCHMUCLER, Hector y Patricia Terrero, 1992). Con la llegada de Internet y la definitiva afirmación de la economía globalizada asistimos a un nuevo complejo fenómeno de información y conocimiento que redefine los términos del espacio público.
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