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La globalización y sus efectos sobre nuestra relación con el territorio

Resumen
La globalización ha normalizado un modelo de vida alejado de la dimensión local, generando un desarraigo de nuestra identidad social de la realidad de los territorios. La promoción de nuevos espacios del conocimiento junto con dinámicas de inteligencia colectiva situada hace emerger una inversión de tendencia.

Palabras clave
Globalización, Territorio, Inteligencia Colectiva Situada

El auge de los procesos de globalización, y en general, el creciente poder del ecosistema financiero sobre las dinámicas vitales de los territorios, ha reducido la capacidad de la mayoría de las personas de entenderse como protagonistas de una realidad que se percibe alejada de su cotidianidad. La sociedad occidental ha ido paulatinamente olvidando su dimensión situada y condicionada por el contexto físico, mutando su forma de habitar, en su esencia más social, relacional, económica y política.

El desarrollo de la globalización, la internacionalización de las empresas y de las economías, la mundialización de los mercados, la rapidez en la transmisión de la información y de los conocimientos, la movilidad de las personas, del capital, de los bienes y servicios, han hecho que vivamos en un mundo dominado por una serie de flujos que han desplazado a los característicos lugares que nos servían de referente. La globalización conlleva continuas deslocalizaciones y relocalizaciones de las actividades económicas, creándose un nuevo orden y sistema mundial. Los escenarios económicos, sociales, culturales y políticos se transforman, rápida y radicalmente.
Francisco Javier Gómez Piñeiro (2006)

La globalización ha paulatinamente desligado nuestra vida del día a día de nuestra realidad más próxima, cuyo presente y futuro depende de las decisiones de unas pocas personas.

¿Cómo hemos llegado a esta extraña condición de habitantes “sin territorialidad”?

Conviene reflexionar sobre tres elementos o dimensiones: el consumo, la ligereza y la velocidad.

EL CONSUMO

Al principio de los años Setenta el periodista y escritor italiano Pier Paolo Pasolini, ya denunciaba lo que describió como el nuevo totalitarismo generado por la sociedad del consumo. Explicaba que detrás de una aparente libertad absoluta, se escondía una voluntad totalizadora y sutil de homologación sin precedentes en la historia.

Ningún centralismo fascista ha logrado hacer lo que ha hecho el centralismo de la civilización del consumo. El fascismo propuso un modelo, reaccionario y monumental, pero siguió siendo una letra muerta. Las diversas culturas especiales (campesinas, sub-proletarias, obreras) siguieron imperturbables conforme a sus modelos antiguos: la represión se limitó a obtener su adhesión en palabra. Hoy, por el contrario, la adhesión a los modelos impuestos por el Centro es incondicional.
Pier Paolo Pasolini (1973)

Pasolini estaba especialmente preocupado por el empobrecimiento cultural generado por la globalización, y el deterioro de nuestra relación con la realidad local en favor de esa homologación, asociada a una “nueva realidad” globalizada basada en el consumo.

Este estilo de vida global enfatiza la libertad y la independencia individual dando pie a un proceso por el cual las personas pierden el contacto con sus propios vecinos, preocupados antes que nada por ganar el dinero que les permite conseguir, a través del consumo, esta nueva “libertad” e “independencia”. Como resultado, el bienestar empieza a entenderse desligado de nuestra pertenencia a una comunidad o territorio. Todo parece depender de nuestros recursos económicos y mucho menos de nuestra capacidad de colaborar y relacionarnos con vecinos.

LA LIGEREZA

La evolución tecnológica y los nuevos ecosistemas de comunicación digital junto con la transformación de la economía global y del mundo del trabajo nos han permitido generar una ruptura de las barreras físicas y de los límites espaciales. Hoy el territorio “pesa” mucho menos que hace 50 años.

En este contexto se desarrolla una nueva condición de ligereza respecto a nuestra capacidad de movimiento que nos aleja cada vez más de los territorios que habitamos.

Con el mercado del trabajo que demanda cada vez más flexibilidad, y las nuevas tecnologías que expanden nuestra capacidad de desarrollar y mantener relaciones sociales incluso a muchos kilómetros de distancia, crece nuestra predisposición a movernos y a evitar cualquier tipo de arraigo a un territorio.

Hemos renunciado a la implicación en proyectos locales y perdido cualquier relación con grupos sociales locales. También nos hemos despojado de cualquier responsabilidad directa en las dinámicas de gestión del territorio, aprovechando las infraestructura democrática que nos permiten delegar a la administración pública y a las empresas privadas.

Nos sentimos más ligeros y vivimos en una realidad desterritorializada.

LA VELOCIDAD

Nuestro ritmo de vida, así como la velocidad de las transformaciones económicas y sociales, condiciona nuestra percepción de la realidad. Nos hemos acostumbrado y adaptado a una condición en constante mutación. Nos mudamos de una ciudad a la otra, casi sin pensarlo, al igual que pasamos rápidamente de una fase a otra de nuestro ciclo vital.

Paul Virilio en los años Noventa hablando de los efectos del progreso, concretamente del ciberespacio, reflexionaba sobre la velocidad y el concepto de tiempo real y tiempo único, entendiéndolo como la destrucción definitiva del espacio real: una especie de dominación de la dimensión temporal sobre la dimensión física. “Si el tiempo es dinero, entonces la velocidad es poder”, decía.

La palabra globalización es una farsa. No hay globalización, sólo hay virtualización. Lo que está siendo efectivamente globalizado es el tiempo.
[…] Por primera vez la historia va a revelarse dentro de un sistema de tiempo único: el tiempo global. Hasta ahora la historia ha tenido lugar dentro de tiempos locales, estructuras locales, regiones y naciones. Pero ahora, en cierto modo, la globalización y la virtualización están inaugurando un tiempo universal que prefigura una nueva forma de tiranía.
[…] De este modo vemos por un lado al tiempo real sustituyendo al espacio real. Por otro lado tenemos el tiempo global, perteneciente al multimedia, al ciberespacio, increíblemente dominando la estructura del tiempo local de nuestras ciudades, nuestras vecindades.

Paul Virilio (1993)

El progreso nos ha cambiado el barrio por la aldea global.

IDENTIDAD SOCIAL, TRABAJO Y TERRITORIO

Los procesos de producción, sean ellos relacionados con el conocimiento, con los servicios o bienes materiales, se han estructurado siguiendo una lógica global en detrimento de cualquier otra condición o necesidad local.

Pierre Levy en los años Noventa nos hablaba de los efectos de la globalización sobre el desarrollo de nuestra identidad social y su relación con el trabajo y el territorio. Para ello introdujo el concepto de espacio antropológico, entendido como el espacio de los flujos de las mercancías, donde las actividades fundamentales se pueden agrupar en tres grandes categorías: producción, transacción y comunicación. Según Levy, en este ecosistema la identidad de cada uno, está directamente condicionada por el papel profesional que cubre en una de estas tres categorías. Por tanto, nuestra identidad social se define en gran medida en función de nuestro trabajo, que en la mayoría de los casos es un trabajo asalariado y por ende fuertemente dependiente de mecanismos económicos sobre los cuales la mayoría de las personas nunca son llamados a opinar.

El resultado, una vez más es un desarraigo de nuestra identidad social de la realidad de nuestros territorios, al servicio de un mecanismo económico-productivo globalizado.

Consumo, ligereza y velocidad tienen sin embargo, otra lectura cuando los analizamos desde una perspectiva centrada en la producción e intercambio de conocimiento. La velocidad y la facilidad con la que hoy intercambiamos informaciones, junto con la eliminación de los intermediarios, nos permiten experimentar con procesos de inteligencia colectiva. Las implicaciones sociales son enormes, puesto que promueven un cambio en la definición y la percepción de la identidad personal que se vuelve directamente ligada al conocimiento que cada persona tiene.

Las identidades se convierten entonces en identidades de conocimiento. Las consecuencias éticas de esta nueva institución de la subjetividad son inmensas: ¿quién es el otro? Es alguien que sabe. Y que sabe, además, cosas que yo no sé. El otro ya no es un ser horrible, amenazador: como yo, ignora mucho y domina ciertos conocimientos.
Pierre Levy 1994

Según Levy, estamos promoviendo un nuevo espacio del conocimiento que se activa gracias a la experimentación de nuevas relaciones humanas basadas en la valorización de sus conocimientos y sus competencias, sin la necesidad de recurrir a una clasificación impuesta por la pertenencia a una determinada categoría social, profesional o económica.

INTELIGENCIA COLECTIVA SITUADA

Hoy podemos ampliar el concepto de espacio del conocimiento con Ambient intelligence o Ecosistema de Sinergia, que describe un contexto local (ambiente) caracterizado por su capacidad de conexión constante entre el espacio, el tiempo, las personas y la capa de información (dimensión digital). Concretamente este tipo de “ambiente” promueve el intercambio de información y conocimiento y el encuentro entre las personas, facilitando la creación de sinergias que se materializan en proyectos colaborativos con impacto local. El resultado son dinámicas de inteligencia colectiva situada, donde los habitantes de un territorio en constante conexión, se auto-organizan para activar procesos de transformación y gestión, basados en la colaboración, la inclusividad y la transparencia. Emerge una nueva ciudadanía que vuelve a cuidar de su territorio empezando por las relaciones locales, por las personas, los intereses comunes y el bien común, fuera de los partidismos y de las reglas impuestas por el mercado.

CONCLUSIÓN

Hemos visto cómo la globalización ha normalizado un modelo de vida que está fundamentalmente alejado de las realidades locales. Factores como el consumo, la ligereza y la velocidad han contribuido a desligar nuestro estilo de vida y modelo de bienestar de la pertenencia a una territorio y una comunidad local. Todo parece depender de nuestra capacidad económica y mucho menos de nuestra capacidad de colaborar y relacionarnos con vecinos. Sin embargo en los últimos años están emergiendo prácticas que promueven una nueva condición de vida donde las actividades cotidianas vuelven a estar relacionadas con las dinámicas que caracterizan la identidad de los lugares que habitamos. Empezamos a redescubrir el territorio y las comunidades de las que formamos parte, generando nuevos ecosistemas de sinergia donde el espacio, el tiempo, las personas y la capa de información quedan continuamente conectados.

Emerge un nuevo proceso de “glocalización” donde la valorización de la dimensión local ocurre sin olvidar las ventajas de estar constantemente “conectados” con fenómenos y dinámicas más globales. Hablamos en definitiva de procesos de Inteligencia Colectiva Situada que aprovechan el conocimiento global para activar procesos colectivos, fuertemente localizados y condicionados por las realidades locales.

BIBLIOGRAFIA

PASOLINI, Pier Paolo. Scritti Corsari. Milano: Aldo Garzanti Editore, 1975

VIRILIO, Paul. L’art du moteur. Paris: Editions Galilée, 1993

LEVY, Pierre. L’Intelligence collective. Pour une anthropologie du cyberespace. Paris: La Découverte (Essais), 1994

AGUILAR GARCÍA, Teresa. Ontología Cyborg: El cuerpo en la nueva sociedad tecnológica. Barcelona: Editorial Gedisa, 2009

GÓMEZ PIÑEIRO, Francisco Javier. Análisis y Debates sobre Territorios en la Sociedad del Conocimiento y de las Redes. Lurralde: investigación y espacio, N. 29. Donostia-San Sebastián: Instituto Geográfico Vasco (Ingeba), 2006
Lurralde <http://www.ingeba.org/lurralde/lurranet/lur29/29gomez/29gomez.htm> Consulta: 02/08/2017

Este texto ha sido originalmente publicado en “Quaderns d’Educació Social“:

Di Siena, D. (2017): La globalització i els seus efectes sobre la nostra relació amb el territorio.(La globalización y sus efectos sobre nuestra relación con el territorio) En Quaderns d’Educació Social Num. 19, Ediciones Ceesc, Barcelona

Creditos: Photo by Joel Filipe on Unsplash

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