Creatividad Horizontal: Redes, Conectores y Plataformas

matadero

A continuación publico la versión integral del texto que escribí para el Arquitectura Viva n.145 “Colectivos Españoles”. Esta versión integral (en la revista en papel se ha publicado una versión recortada por la redacción) aporta muchos elementos que creo pueden ser utiles para profundizar en el amplio debate que está generando este numero de la revista.
Tengo muchas ganas de leer vestros comentarios.

—-

En la actualidad asistimos a una gran transformación y cambio en la arquitectura. Este proceso se viene dando con especial intensidad en la última década en España. Consecuencia de ello es la creación de un nuevo ecosistema en continua definición y cambio. Por este motivo, en las siguientes líneas intentaré, desde mi punto de vista, abordar las cuestiones fundamentales en este proceso de evolución.

Como panorámica general de la arquitectura española se podrían distinguir dos momentos esenciales que sin duda marcan un punto de inflexión en la historia de la misma. Un punto sería el protagonismo internacional que se viene dando en los últimos años. El otro punto consiste en el desarrollo de un movimiento emergente que supone una apertura de la arquitectura hacia otras disciplinas, que van más allá de la construcción y de la composición arquitectónica.

La incertidumbre y la falta de referencias en el panorama actual han creado un sentimiento de negatividad que parece haberse instalado en el ánimo general de los que pertenecemos a esta profesión. Sin embargo, existe un cambio que se viene dando en la última década, que podría constituirse como un nuevo paradigma en la forma de entender la arquitectura.

A continuación expondré los tres grandes procesos –como son el desarrollo de estructuras de trabajo horizontales, la Interacción en red y el surgimiento de plataformas— que son determinantes para la creación de este nuevo escenario de transformación en el sector.

Estructuras de trabajo abiertas y más horizontales

Frente al modelo tradicional basado en un estudio formado por uno o más socios/autores y colaboradores, que suele estar organizado en torno a estructura de trabajo piramidal, estamos asistiendo a la creación de un modelo mucho más heterogéneo, caracterizado por su horizontalidad y distribución.

Uno de los motivos que ha dado lugar a este fenómeno, lo encontramos en la creación de espacios compartidos por estudiantes. Durante años, con la excusa de terminar el desarrollo del PFC, los estudiantes que todavía vivían en casa de sus padres, sienten la necesidad de generar nuevos espacios de “independencia”. Son entornos donde no se han establecido jerarquías y donde no se busca un objetivo empresarial, y que por tanto, se pueden definir como un laboratorio de experimentación de ideas, proyectos y colaboraciones. Se erigen como espacios alternativos a los centros de investigación e innovación de universidades y empresas. Los mismos creadores que experimentan en el “laboratorio” se alían y cooperan para presentarse a concursos de diseño o de arquitectura. No son pocos los casos en los que han conseguido ganar premios y distinciones, generando, de esta manera, espacios profesionales donde han nacido muchos de los colectivos más interesantes.

El otro motivo que ha dado lugar al fenómeno expuesto, ha sido la apuesta que, desde el mundo de la cultura, ha posibilitado los recursos económicos necesarios y una mayor visibilidad de los jóvenes arquitectos que formaban parte de esos colectivos. En este sentido, es necesario señalar la importancia de exposiciones como Freshmadrid, que influenció a toda una generación de jóvenes arquitectos. Sin embargo, ni los propios colectivos, ni los propios comisarios, eran conscientes del alcance del nuevo modelo que se estaba gestando por aquel entonces. Los aspectos innovadores que se sustraían de dicho modelo organizativo – como la espontaneidad, la horizontalidad o la hibridación interdisciplinaria- no estaban siendo objeto de estudio o de reflexión. Además, tampoco se generó un debate real entre generaciones sino que los diferentes discursos confluyeron en una visión poliédrica, donde la figura del arquitecto seguía cobrando una especial relevancia.

De parte de los colectivos, se aprovecharon los recursos y la visibilidad proveniente del ámbito cultural para continuar con su actividad profesional. La lectura que extraemos de esta situación se resumen en dos consecuencias que deben ser problematizadas: por un lado, el esfuerzo dedicado al desarrollo y continuación de proyectos no fue equivalente a la reflexión que debía haberse realizado del propio funcionamiento interno, por otro, esos mismos recursos culturales alimentaron una estructura económica basada en la precarización.

Interacción en red

Con la masificación del uso de Internet, el mundo de la arquitectura vive una transformación que afecta a sus diferentes ámbitos de funcionamiento. En este apartado quiero destacar figuras inéditas en el escenario cultural y profesional que, bajo mi perspectiva, funcionan como conectores que promueven nuevos modelos de trabajo y pensamiento en red. Es también interesante analizar la aparición de la blogosfera arquitectónica profesional, que se configura como una de las más interesantes a escala internacional, y que promueve la interacción e intercambio de información y la inteligencia colectiva. En última instancia, se debe reflexionar sobre la influencia de esta nueva realidad en los colectivos y la estructuras comunitarias de trabajo.

Desde hace 10 años la arquitectura estaba presente en la Red en forma de páginas web corporativas. Los blogs dedicados a nuestro sector eran casi inexistentes y las revistas especializadas todavía no habían detectado el potencial de este medio.

Los estudiantes, antes que los estudios y otras entidades como los colegios, entendieron Internet como un nuevo medio donde experimentar con total libertad. En ese momento, se produce un primer paso hacia la conexión entre academia y sociedad civil. Los colectivos también fueron pioneros en usar Internet como herramienta cotidiana. Un ejemplo muy claro ha sido Basurama, que desde sus inicios ha dedicado siempre mucha energía en documentar toda su actividad y su trabajo en la web; fueron precursores en utilizar el video en Internet como acción crítica. Recordamos dos de sus proyectos audiovisuales difundidos en la red: “Yo Amo la M30” (que desarrollaron junto a Areaciega) y “100% Sostenible”.

Pocos años después empiezan a hacerse populares blogs con enfoques muy diferentes como por ejemplo el de Arquitextonica el de Edgar Gonzalez o el de Ecosistema Urbano por citar algunos de los pioneros. Sin embargo todavía estamos lejos de la dinámica de intercambio y debate, que caracteriza la blogosfera actual.

Inteligencia Colectiva

Con la llegada de los blogs y de las redes sociales, se repite y se amplifica, esta vez desde otra dimensión, lo que había ocurrido con los espacios de trabajo compartido creados por los estudiantes. El nuevo ecosistema de la web 2.0 promueve un nuevo ambiente de debate, donde las ideas circulan en total libertad, obviando ya cualquier otro medio o intermediario tradicional.

Nos encontramos en una clara fase de transformación de las dinámicas de comunicación. No se trata solamente de la posibilidad de intercambiar ideas, proyectos y referencias sino del desarrollo de un nuevo ecosistema que pone en conexión profesionales, con estudiantes, con administradores público, técnicos y gestores culturales. Con ello, me refiero a interacciones cotidianas que nos permiten mejorar nuestro trabajo e investigación, sin tener en cuenta los debates mediatizados y promovidos por intermediarios, sean ellos comisarios, revistas o entidades. Se desarrolla, de esta forma, un nuevo ecosistema profesional construido alrededor del aprendizaje recíproco, de las sinergia de las competencias y de la imaginación. Acontecimientos, decisiones, acciones y personas se sitúan en un contexto compartido, un nuevo espacio digital desterritorializado donde se sincronizan en tiempo real generando Inteligencia Colectiva. En palabras del filósofo Pierre Levy:

“Recordemos que la inteligencia colectiva es una inteligencia repartida en todas partes, valorizada constantemente, coordinada y movilizada en tiempo real. Por transmisión, invención u olvido, el patrimonio común pasa a la responsabilidad de cada cual. La inteligencia del conjunto ya no es el resultado mecánico de actos ciegos y automáticos, pues aquí es el pensamiento de las personas lo que perpetúa, inventa y pone en movimiento el de la sociedad. En un colectivo inteligente, la comunidad se traza explícitamente como objetivo la negociación permanente del orden de las cosas, de su lenguaje, del papel de cada cual, el desglose y la definición de sus objetos, la reinterpretación de su memoria. Nada es estático, pero no se trata sin embargo de desorden o de relativismo absoluto ya que los actos son coordinados y evaluados en tiempo real según un gran número de criterios, ellos mismos constantemente reevaluados en contexto”.

Nuevas figuras: los conectores

En este nuevo contexto de definición de los modelos alternativos de trabajo, emergen nuevas figuras, nuevos conectores y se democratizan los debates.

Debido a su capacidad de interpretar el potencial de la red y por ser considerados como unos de los pioneros digitales, me gustaría destacar a Ethel Baraona (@ethel_baraona) y Paco González (@pacogonzalez). Ellos, a diferencia de los casos anteriormente citados, se proponen directamente como nodos de conexión. El valor radica en que a través de sus identidades personales generan su actividad conectora, por ello, sus blogs y sus cuentas en redes sociales, son solo una herramienta al servicio de dicha tarea. Con el tiempo han ido apareciendo otros conectores como el caso StepienyBarno (@StepienyBarno) asumiendo, en este sentido, un carácter de articuladores.

En la actualidad, por dos razones primordiales, es imposible conocer todos los conectores: por una parte, la red está llegando a un momento de madurez y se depende, en menor medida, de los “primeros” conectores, por otra parte, a causa del proceso de hibridación, se establece una tendencia a conectarse con personas y profesionales de otros sectores. Un proceso que ayuda a superar la la endogamia, un rasgo común en nuestro sector.

Los colectivos y la Red

La llegada de la web 2.0 y de las redes sociales dispara las posibilidades de comunicación y de promoción de un nuevo debate cultural, sin embargo, aquellos pioneros que, años atrás habían sido iniciadores del proceso de cambio, tardan en entender el nuevo ecosistema.

La red refuerza y demanda un mayor reconocimiento de las personas que configuran un grupo o un colectivo, por ende, éstos se encuentran en la necesidad de definir mejor las identidades individuales. La problemática que se sustrae de esta idea atañe a la manera en que los colectivos deben gestionar su identidad. Me explico, existe una dialéctica provocada por la invisibilización de las individualidades en favor de la construcción identitaria de un colectivo. La dialéctica a la que me refiero, se intensifica en la Red: al estar caracterizado por la interacción entre personas, se hace difícil la tarea de dialogar con una identidad abstracta o colectiva.
Hasta ahora esta problemática se ha resuelto, de manera presencial, ocultando los diferentes enfoques a través de un consenso de mínimos. Una acción que ha proyectado una imagen definida y sólida del grupo, lo que ha provocado un esfuerzo homogeneizador de las posibles visiones disidentes internas.
De nuevo la dialéctica generada en el ámbito colectivo crea una dinámica de supervivencia que dificulta el desarrollo de la identidad y creatividad individual.

Hibridación, plataformas y vuelta a lo presencial

Como he apuntado antes, los colectivos se han unido al amparo de una identidad común, buscando ciertas características básicas, como por ejemplo, unas afinidades comunes, la sintonía entre compañeros o el refuerzo colectivo. Este entorno social intensifica la economía de las relaciones humanas, en detrimento de una necesaria reflexión y debate sobre las dinámicas que definan el objetivo y el futuro del colectivo.

La solución a esta problemática se basaría en la creación de nuevos formatos que promuevan la creatividad personal por encima de la dependencia de la identidad colectiva (marca), esto es, la creación de plataformas de trabajo en Red. El trabajo en red, que desafortunadamente todavía se confunde con trabajo en internet o en equipo, es en realidad un ecosistema de personas que se reconocen e intercambian información en un modelo profesional específico.
La plataforma en Red se configura entonces, como un formato donde se pueden potenciar los procesos de Inteligencia Colectiva que, como hemos visto, fomentan un modelo más respetuoso con las identidades individuales. Además, puesto que en el nacimiento de la plataforma ya se establecen las reglas de funcionamiento, la reflexión sobre la propia estructura interna permanece presente en las dinámicas de trabajo.

El caso más emblemático, en este sentido, es La Anécdota una plataforma que permite a diferentes profesionales organizados en red, presentarse a concursos de arquitectura y urbanismo. Empieza su actividad con el concurso de ideas para la reconstrucción de la ciudad de Lorca afectada por el terremoto en 2011. Ahora mismo, se encuentra en plena fase de debate para redefinir su funcionamiento y ampliar su capacidad de hibridación con otras personalidades más allá de arquitectos, urbanistas y sociólogos.

Como se observa en La Anécdota, la hibridación con otros sectores y otras profesiones, resulta de vital importancia para la consolidación de los modelos emergentes que intentamos aquí analizar. Por otro lado, aunque la Red se perfila como necesaria para el intercambio, la conexión y la remezcla de ideas, proyectos etc, los espacios físicos siguen siendo necesarios. Se observa, entonces, la multiplicación de espacios temporales de encuentro que siguen siendo motor de la hibridación, que, en la mayoría de los casos, nacen de interacciones previas desarrolladas en el espacio digital. Un ejemplo de lo expuesto es Meetcommons, un encuentro presencial organizado de forma distribuida a raíz de la comunidad nacida en la plataforma de pensamiento en red Think Commons.

—-

En resumen, este análisis que aquí he apuntado, ha examinado cómo, en España, el escenario profesional y cultural de la arquitectura ha ido experimentando con diferentes procesos emergentes: desde la creación de espacios de trabajo compartidos -verdaderos laboratorios- hasta el surgimiento de los colectivos donde se generan los primeros ejemplos de trabajo basados en estructuras horizontales y/o abiertas. El punto de inflexión aparece con el uso de Internet, no sólo por la democratización del modelo comunicativo, sino también por los conectores que alientan, inspirados en la cultura digital, un modelo alternativo de organización.

Sin embargo, ya sea por el carácter emergente de esta alternativa o porque el modelo referencial está organizado alrededor del concepto marca, el formato plataforma genera incertidumbre. ¿Sabremos confiar en la reputación de una red de profesionales más que en un estudio- marca? ¿Seremos capaces de generar espacios de conexión horizontal pensando en la acción además del dialogo?

Aunque estos debates resulten difíciles de responder, me gustaría remarcar dos tendencias que bajo mi punto de vista son evidentes; una cuestión atañe a la ética profesional, ya que, como he apuntado, las actividades económicas comienzan a estar relacionada con una ética personal y un modelo de vida más atento a las demandas de las comunidades con las que nos relacionamos. La otra cuestión que, de alguna forma contiene los conceptos que se han ido presentado, es el surgimiento de un nuevo profesional que aunará la capacidad de gestionar el conocimiento y la capacidad de generar procesos de inteligencias colectivas.

Las fotos son de Domenico Di Siena con licencia Creative Commons - Attribution-ShareAlike 3.0.
Texto editado por Irene López.

#subscríbete

Si quieres puedes recibir todos los post de este blog directamente en tu buzón de correo electrónico; subscribiendote a la Urbano Humano Newsletter recibirás uno o dos correos cada mes, con todos los post y otras noticias seleccionadas.

38 Comments

  • Miguel says:

    Hemos escrito mucho y extenso sobre los colectivos y nuestra idea sobre ellos, y me permito Dome las autoreferencias.
    http://arquitextonica.net/2011/03/29/uno-para-todos-y-todos-contra-uno-sobre-los-colectivos-de-arquitectur/
    http://arquitextonica.net/2011/09/12/colectivos-2/
    http://arquitextonica.net/2012/07/02/colectivos-o-equipos-sobre-las-sutiles-diferencias/
    http://arquitextonica.net/2012/10/26/revistas-arquitectura-viva-145-colectivos-espanoles/
    En general estamos de acuerdo en todo. Sobre todo en la necesidad imperiosa de que la Red vuelva a hacer flotar la identidad de los individuos que la conforman y que sirva de soporte (y no de razón de ser) para trabajos cada vez más potentes, más flexibles y más abiertos.

    Cuando tú entras en el tema de la ética personal y profesional, que vuelves a tener razón, pasas por alto un tema interesante que nos incumbe aquí en España, que es el de la responsabilidad profesional, otorgada por la ley que rige la edificación y que demanda que haya una persona o entidad “a la que culpar”. Idéntico a lo que comentas sobre la relación de las personas con los colectivos.

    Ante la pregunta de si estamos preparados para relacionarnos con “una marca”, creo que no. Y espero que la respuesta siga siendo que no. Valoramos muchísimo la producción profesional de los colectivos, pero cada vez más creemos en el trato personal, uno a uno, con nombre y apellidos, en el servicio a las personas (no en la entrega ciega y alienada).

    Antes quizás si, pero ahora no creo en los conectores. Me parecen totalmente innecesarios. La Red se autogestiona y las inteligencias colectivas funcionan de manera fractal, cada una de las individualidades que la conforman son en si mismas un conector autónomo.

    Y por concretar ¿a quién o qué te refieres con

    aquellos pioneros que, años atrás habían sido iniciadores del proceso de cambio, tardan en entender el nuevo ecosistema

    ?

    • domenico says:

      Miguel, mi critica está dirigida a todo el mundo de la cultura arquitectónica. Los colectivos, que llamo en esa frase “los pioneros” nos han traído mucho aire fresco, lanzandose sin demasiada estrategia en la experimentación más interesante que hemos visto en los últimos años: empezando a trabajar desde la ética, la diversión, lo colectivo, lo político más allá de lo que hemos entendido tradicionalmente por Arquitectura.
      Sin embargo me parece que diez años después, el empuje innovador se ve reducido, y puede que debilitado, por una falta de suficiente reflexión interna de cada grupo y colectivo, sobre su estructura y sobretodo sobre su sostenibilidad económica.

      En cuanto a los conectores, no creo que cesarán de existir, se mutarán y se multiplicarán. Todos podremos ser en cierta medida conectores, de temas o círculos muy concretos y reducidos. Lo que quería decir en el articulo es que efectivamente ya no necesitamos aquellos conectores conocidos por todos (twitters o bloggers “famosos”) que de alguna manera nos introduzcan en el mundo de las redes, sino que todos podemos hacerlo sin guías o “promotores”; sin embargo veo que cada uno de nosotros detectará sus propios conectores y confiará en ellos spara conocer nuevas personas interesantes y acceder a información seleccionada.

  • Fantástico análisis Dome. Es muy importante que gente como tú sea capaz de extraerse a la vorágine de trabajo diaria para poder analizar todos estos fenómenos actuales y ser capaz así de reconducirlos y focalizarlos hacia un mejor futuro de la práctica de la arquitectura.
    Sin duda uno de los aspectos clave que hay que trabajar es la adaptación del trabajo colectivo al respeto de la iniciativa y la creatividad individualidad. Como hablamos en el #Meetcommons, quizá el trabajo en una metodología como sugirió allí Alberto Corsin sea la pieza clave para poder continuar el proyecto de integración, iniciado por #LaAnécdota para el concurso de Lorca, y ver hacia donde nos conduce.
    Felcidades.

    • domenico says:

      Muchas gracias, efectivamente creo que en el #meetcommons hubo momentos muy muy buenos en los que empezamos a reflexionar sobre ellos. Entiendo que tenemos que retomarlo y empezar a compartir inquietudes de forma muchas más abierta. Hemos hablado demasiado de los “contenidos” ahora toca hablar de los “contenedores”.

  • @rubendguez says:

    Felicidades, buen análisis de la situación. Como bien apuntas, estas plataformas en red pueden configurar un formato en el que potenciar los procesos de inteligencia colectiva y a la vez respetuoso con las identidades individuales. Este es el debate que en estos momentos surge en @LaAnecdota, ¿cómo potenciar la red social existentente y a la vez que se abra a nuevas disciplinas e incorporaciones?, ¿cómo impulsar el desarrollo autónomo de iniciativas y la busquedad de una colaboración distributiva?,… y todo esto siempre experimentando a lo largo de todo el camino.
    Felicidades!

    • domenico says:

      En el articulo hablo de La Anécdota, justamente porque me parece de lo más interesante que conozco en cuanto a dinámicas de trabajo en red en el mundo de la Arquitectura.
      La Anécdota se encuentra sin duda en una fase embrionaria, sin embargo reconozco en esta plataforma un potencial muy grande, debido a la honestidad con el que se está desarrollando el debate interno: entiendo que esto es posible, justamente porque no existe una identidad colectiva asociada a esa plataforma.

  • xiao says:

    Estupenda narración del estado de la cuestión en cuanto a las nuevas formas de organización-interacción profesional.

    Apuntaría dos temas:
    El primero, poco trascendental pero muy engorroso, es que todas estas dinámicas que apuntas, creo que están también influenciadas por temas de intendencia como son los requisitos para el ejercicio de la profesión “al uso”, (colegio, seguro de responsabilidad civil, formulas legales de relación profesional…). Creo que todos estos requisitos responden a fórmulas pasadas, y es tarea nuestra incorporarlos en el debate para buscar alternativas y maneras que disturben lo menos posible nuestro día a día y nos resten capacidad de incisión.

    El segundo, que para mi es básico, es que cualquier fórmula de trabajo es estéril si no tiene un marco teórico claro detrás, unos valores, principios, o como queramos llamarlo. Sin un horizonte claro que responda a una función social, cualquier iniciativa carece de interés para mi, independientemente de su fórmula organizativa.
    Por si solos, la colaboración, el trabajo en red no aportan nada a la sociedad, y por lo tanto no hacen sostenible nuestro papel como profesionales; la situación actual a la que ha llegado la profesión y su pésima relación con la sociedad lo demuestra.

    Por lo demás, gracias por el artículo y por activar el debate
    Salud

    • domenico says:

      Gracias Xiao por tu aportación,
      mira en cuanto a lo primero, entiendo perfectamente la dificultad de tener que transformar ámbitos tan delicados y tan reglados, quizás podríamos empezar por avanzar más en profundidad empezando por otros ámbitos fuera del mundo de la construcción en los que actuamos los arquitectos.
      En cuanto a las formulas de trabajo yo si creo que determinan ecosistemas y escenarios diferentes asociados a marcos teóricos diferentes. El trabajo colaborativo introduce en la cadena de valor otros factores más allá del dinero, igual que ocurre con la economía colaborativa.
      Lo que me parece fundamental es que cada individuo tengamos un marco ético muy claro: necesitamos una ética personal para no autodestruirnos.
      Sobre este tema quizás te puede resultar interesante esta aportación de Ricardo en Colaborabora: http://www.colaborabora.org/2012/11/12/dedicarnos-tiempo-para-pensarnos-en-comun/

  • Felicidades Dome, es una cartografía compartida de las prácticas en red de la arquitectura y creo que abres – en el sentido de decodificar el código – para el lector diferentes escenarios de futuro que reflexionan sobre prácticas colectivas del presente y pasado reciente que han tomado la aparición de Internet como un factor de cambio.

    Gracias por la mención como conector junto con Ethel, son de esas cosas que cuando te las dicen te animan la semana =) Sólo poner en público una cosa que ya te he comentado alguna vez entre nosotros, te siento de la misma forma: un conector. p2p rulez!

    • domenico says:

      Muchas gracias Paco, me gusta que la definas una cartografía compartida y que lo veas como una descodificación del código…..
      seguimos descodificando entonces!!!

  • Juan Freire says:

    Continuo por aquí la conversación cruzada a partir de tu comentario a mi post:
    http://nomada.blogs.com/jfreire/2012/10/nuevos-modelos-viejas-estructuras.html

    Estoy muy de acuerdo con lo que planteas sobre las prácticas emergentes y sus modelos organizativos. Precisamente mi texto construía a partir de esta nueva realidad y planteaba la necesidad de nuevas “superestructuras” donde se insertan las prácticas y organizaciones. Tu texto me hace pensar en lo que además es necesario seguir evolucionando de las propias prácticas y organizaciones, algo por otra parte claro dado lo nuevo y experimental y resulta.

    Me preocupa especialmente que los actores de estos nuevos procesos sean capaces de reflexionar sobre las claves de lo que sucede. Como tu bien dices en muchas ocasiones, las prácticas surgen como consecuencia inesperada de ciertos problemas (por ejemplo como los estudiantes desarrollan sus proyectos) y puede que el verdadero código que hace importante lo que sucede no sea evidente. Otra preocupación para mi es la sostenibilidad, y autonomía, económica de estos modelos y esto pasa por enfrentarse al “modelo de negocio” de los colectivos y de sus proyectos, no con el afán de maximizar la rentabilidad pero si con el de generar una estructura estable que permita aumentar el impacto de lo que se hace así como dotar a los participantes de un soporte para sus vidas.

    • domenico says:

      Efectivamente, el fenomeno de los colectivos no es en realidad nuevo. Hoy cuando hablamos de ellos deberíamos aprovechar los años de experiencia que nos hemos dejado atrás para analizar más en profundidad, como han funcionado, que problemas se han encontrado, como los han solucionado y cuando no lo han conseguido, y porque.
      En más de un foro me encuentro hablando de la sostenibilidad de estos modelos de trabajo más abiertos y colaborativos. Tengo la sensación de que se está generando una burbuja que estallará muy pronto….. aún más desastrosa cuando llega después de una una situación “asumida” de precariedad colectiva!!!

  • Ana says:

    Hola Dome,

    Estupendo texto¡, muestra un análisis riguroso y una reflexión madurada de una de las caras que componen una realidad “poliédrica”.
    Me ha gustado, en especial, la capacidad que demuestras para abstraerte a la realidad que describes. He disfrutado en especial estas dos consecuencias que extraes de la lectura de las estructuras de trabajo abiertas y horizontales; pues, en mi opinión, tienen una influencia directa en las estructuras convencionales (piramidales), otra cara de la realizad de la que formamos parte.

    Se echa de menos ese debate real entre generaciones que como apuntas, no se ha llegado a generar ; y me gustaría conocer cuál es tu opinión acerca de cuál ha sido la influencia que han tenido estas formas nuevas de hacer, en las antiguas estructuras.

    Una intuición que tengo, es que la situación económica actual ha favorecido a las estructuras de trabajo abiertas y horizontales y se ha ensañado con las antiguas.
    Es seguro que ante este nuevo panorama, los casos a camino o híbridos entre ambas estructuras son muchos.

    Gran trabajo Dome, gracias por compartirlo¡

    • domenico says:

      Ana, me alegra que te haya gustado tanto!!!
      Es difícil definir cuál ha sido la influencia que han tenido estas formas nuevas de hacer, en las antiguas estructuras. Como comentaba en el articulo en el fondo no se llego a desarrollar en ambito profesional un dialogo entre los diferentes modelos. Con lo cual me atrevería a decir que las estructuras más tradicionales las han prácticamente ignorado hasta hoy.
      No creo que actual crisis esté ayudando a fortalecer modelos de trabajo horizontales y abiertos. Seguramente la crisis está empujando un numero creciente de profesionales a experimentar con estos nuevos modelos, sin embargo a menudo lo hacen sin “molestarse” en entender cual es realmente su marco teórico, entendiéndolo como la unica via para una posible “salvación”. Se entiendo como “lo que hay que hacer ahora”.
      Colaborar y trabajar en red es tremendamente complicado, y no se trata de un modelo que nace a raiz de la crisis o que se pueda entender como una solución. Se trata de un verdadero proceso de transformación que ha empezado antes de la crisis y tardar un tiempo en llegar a ser un modelo aplicable. Necesitamos experimentar todavía muchísimo, y la acción de una gran cantidad de personas que lo entienden solo como una via de salida de la crisis, creo que provocará mucho ruido y confusión!!!

  • JT says:

    [Comentario escrito conforme leo, ahora haré otro tras leer los comentarios]

    Bueno, Dome, pues qué voy a decir. Muy buen artículo, creo que has puesto en orden lo que lleva un tiempo “en el aire” y además me gusta ver que te has mojado proponiendo lo que piensas que podrían ser los orígenes del tema (espacios de estudiantes, etc.), y que me parecen bastante plausibles.

    Me ha parecido curioso el paralelismo que apuntas entre los comisarios o curators y los conectores.
    Ambos ayudan en un momento dado a dar visibilidad o hacer más accesible ciertos contenidos o personas respectivamente, y en ambos casos parece que llega un momento en el que el fenómeno de la red permite que, aunque siguen jugando un papel importante, dejen de ser un punto de paso obligado.
    O esa parece la tendencia, aunque al final, la capacidad de cada uno de acceder por sí mismo al contenido o a las personas se encuentra con la sobreabundancia exterior, y de nuevo los curators o conectores vuelven a convertirse en un papel relevante, ya no como puntos de acceso, sino como casi lo contrario: como filtros.
    Lo que extrapolando a otros casos puede ser como decir que aunque el acceso a los libros y a la música llegara a ser universal y abierto, seguiría habiendo lugar para editoriales y discográficas que supieran moverse en esa diversidad. Intuitivamente acertado, y en cierta medida esperanzador.

    También encuentro oportuna la mención al tema del “choque” de la identidad grupal con la conversación par a par de la red, de lo que no voy a decir más porque sabes que compartimos el mismo punto de vista.

    Y sobre todo, me ha gustado cómo explicas la idea de plataforma, escurridiza como ella sola. Quizás el ejemplo de La Anécdota, por su poco recorrido, resulta poco ilustrativo, pero tampoco es que se me ocurra ninguno más ahora mismo…

    Hay una parte que veo menos clara. Cuando leo que “la reflexión sobre la propia estructura interna permanece presente” en las plataformas, me parece entender que lo dices en oposición a los colectivos, que dan prioridad a la economía de las relaciones. No creo que se pueda decir de los colectivos que carecen de “meta” reflexión, aunque quizás sí que ésta queda “empaquetada” bajo una identidad y un formato común que limita (y enfoca) el alcace del debate. Lo cual tampoco está mal.

    y para acabar el repaso, de acuerdo completamente con lo oportuno de la “vuelta” al espacio físico… y me guardo las preguntas que planteas al final porque nos las vamos a encontrar muchas veces en el camino.

    • domenico says:

      Jorge, que bien contar con tu aportación.
      En cuanto a tu duda intentaré contestarte de una forma muy directa.
      Creo que los colectivos en el fondo nacen en muchos casos gracias a una relación humana preéxistente entre dos o más personas al que se asocia una pasión especifica, que en algunos casos corresponde a una visión ética y politica bastante definida. Creo que es por esta razón que el debate interno de estos colectivos resulta muy muy complicado puesto que puede facilmente desembocar en una exasperación de las relaciones humanas que como hemos visto son una de las bases de los mismos. Esto hace que a menudo se evita el debate por el miedo a consecuencias mucho más desastrosas, como la separación o la disolución. Sin contar que todo esto es aún más problematico cuando está por medio la identidad colectiva creada entre todos y que nadie quiere perder: la identidad colectiva se pone por encima de los individuo. En las plataformas no existen estas bases y el contexto es mucho más temático y profesional, con un peso de la identidad colectivo mucho más reducido. En las plataformas existe un mayor nivel de apego, que paradójicamente favorece debates mucho más intensos y honestos. Es justamente por esto que puse el ejemplo de La Anécdota, que a pesar de ser muy joven, ejemplifica todo esto.

  • JT says:

    Tras leer los comentarios, hay varios temas que rescataría y que creo que pueden dar pie a continuar el debate:

    Los dos que apunta Xiao:

    Por un lado, la importancia de los valores/principios que hay detrás, muchas veces no evidentes, y sin los cuales no vale la pena reproducir ninguna de esas experiencias. Por eso me da miedo cuando un empresario que no está en esa “onda” monta un espacio de coworking y lo convierte en un alquiler de escritorios. Y no digamos si se propone crear una “plataforma” tratando de seguir alguna de las pistas de tu artículo (o de cualquier otro) sin compartir visceralmente lo que hay detrás.

    Por otro lado, completamente de acuerdo con Xiao en que merece especial atención la interacción de estos modelos con los requisitos “de entorno” como las regulaciones profesionales, la legalidad, el régimen fiscal, los seguros, y como bien dices, la propia percepción de los clientes desde fuera, algo que decía Michael Moradiellos en un comentario a mi penúltimo post. Yo creo que esos escollos se salvarán, siempre y cuando les dediquemos la atención que se merecen y lo hagamos con la misma apertura y honestidad con la que manejamos otras cosas.

    Y de este último tema enlazaría con el que menciona Juan de la sostenibilidad económica como otro de los frentes en los que creo que el debate no ha sido aún suficientemente explicitado. A día de hoy, hablar de economía en colectivos o redes es como hablar de sexo con los padres: algo necesario, natural y deseable pero que provoca pudor e incomodidad.

    Tenemos un montón de asuntos a resolver, así que, ahora que has dejado clarito el “qué”, el “por qué” y parte del “para qué”, nos falta currarnos el “cómo”.

  • Miguel says:

    La verdad que es emocionante veros trabajar con esa cohesión y convencimiento. Me siento hasta incómodo siendo la voz disidente. A seguir pensando con claridad y actuando con voluntad.

  • Jorge says:

    Miguel, estoy deseando conocer tu posición “disidente”, ¿tienes algo escrito al respecto, o será cosa de charlar un rato? :)

  • Miguel says:

    Arriba en mi comentario están los enlaces a todo lo relevante que hemos escrito sobre colectivos.

    • Jorge says:

      Ah vale, entonces sí que había leído todo. Sigo sin ver “disidencia” en vuestras opiniones, sólo una crítica, una duda razonable principalmente dirigida a los colectivos, y que en general creo que compartimos, como mínimo Domenico y yo, pero también muchos otros.

      Otra cosa es que forméis parte o no de la experimentación práctica de todo esto, de la búsqueda de mejores modos de hacer, de la apuesta por seguir intentándolo hasta que demuestren que pueden funcionar.

  • Maldita sea!
    Yo que estoy de huelga y me encuentro con esta cantidad de post encadenados.
    Como soy un irresponsable, me he pasado a ‘modo esquirol’ (si alguien me acusa diré que soy una inconsciente víctima del Capitalismo Cognitivo).
    Voy a centrarme en el comentario de Miguel por ser la voz ‘disidente’. Hay que cuidar esas voces que nos protegen de caer en la autocomplacencia. Y voy a hacerlo sin profundizar el los links que propone (eso lo dejo para otro día).
    De acuerdo, la red es el medio no el fin, pero tenemos que prestar atención a las características del medio y el tipo de relaciones que se desarrollan en él. En este mundo de las redes distribuidas creo que podemos identificar dos tendencias que a veces tienden a confundirse: Las redes como espacios abiertos que priman la libertad desde el punto de vista liberal y las que priman la libertad desde el punto de vista de lo comun, más ligado al comunismo o al comunitarismo. Que la red deba no oprimir, eliminar, desplazar la identidad individual (sino al contrario), no significa que no deba preocuparse por el desarrollo de relaciones justas entre ellos.
    Por otra parte, los colectivos no son una masa informe y muchos menos una marca (aunque por inercia puedan-suelan derivar en ello). Están compuestos por personas o por otros colectivos (compuestos a su vez por personas), por eso me remito de nuevo a la idea de comunidad y a su relación en el modelo del procomún con el recurso en torno al que esta comunidad se configura y el modelo de gobernanza que adopta para gestionarlo.
    Sobre el papel de l*s conector*s, supongo que reconociéndome como tal, creo que la clave es que cada cual juegue su papel-rol (un papel que puede ser múltiple y móvil) en el ecosistema-red sin prevalecer sobre el resto de nodos, estando al servicio de la comunidad. Estoy de acuerdo con que la comunidad-red tiende a autoregularse a partir de las normas explícitas que haya establecido (si es que lo ha hecho), pero sobre todo desde criterios más informales como el trinomio Confianza-Reciprocidad-Reconocimiento. Si no se aporta ‘valor’, se comparte, se retorna-distribuye parte de los capitales acumulados, probablemente la propia red te arrincona (seas conector o seas lo que seas).
    Y por último el tema de la legislación y la responsabilidad. Me parece algo muy interesante y fundamental. Cuando hablamos de compartir, de horizontalidad, tenemos que hablar también de las responsabilidades (respecto al trabajo, a los recursos económicos, ante la ley). Si no pecaremos de naifs. Además, vivimos un tiempo donde todo tiende a estar cada vez más sujeto a regulaciones y normas, por lo que debemos abordar una reflexión política desde las prácticas sobre esta cuestión.
    De todas formas, son temas complejos que creo hay que dedicar tiempo a trabajar en común, para profundizar, matizar, poner en cuestión nuestras propias ideas y prácticas…
    Salud(os)

  • n´UNDO says:

    Hola Domenico,
    creemos que es un texto muy clarificador sobre la situación actual de la arquitectura emergente y de los colectivos, que además revela las fortalezas de estos modelos, pero también cuales son los obstáculos para su utilidad futura.
    Por que surgen varias preguntas, ¿son los colectivos el nuevo escenario de moda para arquitect@s q

  • n´UNDO says:

    Perdón por el envío incompleto del post, continuamos…
    decíamos si no son los colectivos el nuevo escenario de moda para arquitect@s que no encuentran otra manera no ya de acceder al mercado laboral, sino de ejercer la arquitectura?
    ¿No se corre el peligro además como se apuntaba en otros comentarios de generar una imagen de marca y un status mediático similar al de ciertas estrellas arquitectónicas, todo muy lejano al verdadero sentido de colectividad? En ese sentido nos parece el trabajo en red, mucho más motivante, heterogeneo y resiliente.
    ¿Qué impacto real tiene todo este trabajo colectivo y en red sobre la sociedad? Mucha gente, quizá la que más necesita arquitectura real, social y transversal sigue estando alejada de todos estos procesos online, que corren el riesgo de la endogamia y la críptica, como los grandes discursos arquitectónicos. Casi todos los colectivos incluyen sociedad, vecindario y población en sus discursos, pero se corre el peligro de disociarse de la realidad en medio de los proceso.

    Como decimos estas preguntas no son críticas, sino reflexiones para intentar seguir avanzando en un panorama y unas vías que nos parecen alentadoras.

  • Miguel.
    Ya me he leído todos tus post en relación a lo colectivo.
    Veo que te preocupa-aterroriza la desaparición del individuo, su alienación al hacerse anónimo diluyéndose en el-lo colectivo.
    La verdad es que no comparto ese miedo y apuesto día a día por arriesgar en esa dirección, porque más allá de la supuesta moda de lo colectivo, del procomún o lo colaborativo, la realidad es que esa para nada es la tónica dominante, sino al contrario. Esa apuesta tiene mucho de respuesta al individualismo paradigmático del Capitalismo y como alternativa política, pero también como posibilidad deseable y operativa. Eso si, no creo en los modelos hegemónicos, sino en la combinación de modelos-posibilidades para conformar un ecosistema rico, diverso, equilibrado. ¡En la variedad está la diversión! (como cantaba ‘Un pingüino en mi ascensor’).
    De todas formas, entrando en los matices semánticos, para mi lo principal es la idea de comunidad, de inteligencia colectiva, de colaboración, de dinámicas P2P… Entre Personas, como a ti te gusta (y es que probablemente no estemos tan en desacuerdo). Y es que en realidad no creo que esto vaya de si somos individuos o colectivos, sino de como imaginamos nuevas formas de relacionarnos y producir en comunidad, en base a una distribución justa de derechos, deberes, capitales… Por eso, no quiero dejar pasar la oportunidad de dar algunas referencias de la desaparición del individuo, del seudónimo colectivo, como posibilidad de acción política. Como posibilidad RESPONSABLE. Podríamos remontarnos a Fuenteovejuna, pero no voy a irme tan lejos:
    Tiqqun, ComiteInvisible, Partido Invisible: http://es.wikipedia.org/wiki/La_insurrecci%C3%B3n_que_viene o http://www.melusina.com/autor.php?idg=32656
    Guerrilla Girls: http://es.wikipedia.org/wiki/Guerrilla_Girls
    Luther Blissett: http://es.wikipedia.org/wiki/Luther_Blissett_(seud%C3%B3nimo_colectivo)
    Wu Ming: http://es.wikipedia.org/wiki/Wu_Ming
    Termino el comentario aludiendo a Eskorbuto, mi grupo de cabecera, cuyos componentes habitualmente sustituían su apellido por el nombre de la banda: Iosu Eskobuto, Juanma Eskorbuto y Paco Eskorbuto. Casi todas sus canciones son muy grandes y encierran grandes enseñanzas, pero me quedo con una que desde el mundo de los colectivos de arquitect*s se puede dedicar por ejemplo a los editores de Arquitectura Viva: ¡CUIDADO! http://www.youtube.com/watch?v=aagDeMSP7AE

  • Enhorabuena a Domenico por el articulo, estamos muy emocionados al ver que este tema se esta tratando en diferentes foros, ya que nos parece muy interesante escuchar muchas voces y opiniones alrededor de este tema Y aunque llegamos un poco tarde nos gustaría aportar a este debate

    http://nomada.blogs.com/jfreire/2012/10/nuevos-modelos-viejas-estructuras.html
    http://ergosfera.org/blog/?p=3247
    http://nmas1.wordpress.com/2012/09/26/el-apocalipsis-va-a-llegar/
    http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=15305
    http://www.colaborabora.org/2012/11/12/dedicarnos-tiempo-para-pensarnos-en-comun/
    http://arquitextonica.net/2012/10/26/revistas-arquitectura-viva-145-colectivos-espanoles/
    http://www.paisajetransversal.org/2012/11/hacia-una-arquitectura-de-los-colectivos.html

    Nosotros como colectivo mamamos de las prácticas artísticas y, tenemos las referencias Lutter Blisset, Wu Ming, y todo ese universo situacionista. El colectivo en estos casos se entendía como un formato que se posicionaba políticamente frente a la idea del autor, que sustentaba toda una lógica de mercado. El artista y su obra sostienen una marca y avalan un producto, frente a este modelo el colectivo se contrapone diluyendo la autoria y por tanto las lógicas mercantiles. La identidad múltiple es un estrategia combate este concepto decimonónico de la autoria pero a su vez permite la apropiación por parte de cualquier individuo.

    El individuo se suma a la colectividad como sujeto de una masa critica sin prescindir de su autonomía. Entendemos que este es unos puntos del debate planteado y es aquí donde creemos que tenemos que hacer unas consideraciones ¿es el colectivo una identidad que suplanta a al individuo? ¿El colectivo es una nueva marca o identidad que reproduce el modelo tradicional? ¿ existe el peligro de desactivar el trabajo individual o sin embargo se potencia?
    Nosotros entendemos que el colectivo se articula como una unidad liquida mutable y en constante transformación. Entendemos que la implicación tiene que ser articulada baja un proyecto no una marca. El colectivo siempre lo hemos entendido como una identidad múltiple y apropiable postulado como una estructura de trabajo abierta, primando en último término la identidad colectiva, el trabajo en código abierto, estructuras horizontales y la participación directa, frente a estructuras jerárquicas verticales regidas bajo los canones tradicionales de la autoria.
    Renunciados a circunscribir nuestro trabajo en áreas profesionales concretas y cerradas como colectivos de arquitectos o como colectivos de artistas nos parece un poco reduccionistas y simplista caer en estas categorías que no se corresponde con el funcionamiento cotidiano en el que compartes el trabajo con diferentes profesionales y usarios de perfiles muy diferentes.
    Creemos que es una tarea pendiente realizar un trabajo en el que se ahonde sobre esta cuestión para que de alguna manera el término de “colectivo” con todos sus matices pueda ser interpretado y entendido en sus múltiples aproximaciones y formatos. Puede ser un error caer en una definición muy categórica de lo que es y supone trabajar en colectivo pero si pensamos que puede ser un buen ejerció recoger que figuras y proyectos quedan recogidas baja la identidad colectiva. ¿ No se si alguien se anima?
    Otro de los temas centrales del debate es la sostenibilidad y formalización laboral de los colectivos en el ámbito profesional. Y pensamos que aquí hay mucha tela por cortar. Por un lado muchos de los colectivos han centrado su campo de actuación en el activismo muy vinculados a los movimientos sociales. Por lo que su trabajo era una practica informal al margen de su actividad profesional alimenticia. El tema es que estas practicas tienden a normalizarse y existe un interés creciente por parte de muchos colectivos de conciliar su trabajo profesional con practicas mas militantes. Y es aquí donde esta el meollo de la cuestión y surgen preguntas y preocupaciones que pensamos que son compartidas. ¿Existe un mercado laboral que cubra estas expectativas o hay que inventárselo? ¿Cuales son los instrumentos para que esta reivindicación tenga visos de realidad? ¿Existe el peligro de que la profesionalización tienda a desactivar algunas prácticas y reivindicaciones políticas?¿ En que formatos y bajo que entidades jurídicas se pueden desarrollar este trabajo? ¿Existe una masa crítica que posibilite un cambio en los modelos y esto permita la introducción de nuevas prácticas? Hay infinidad de cuestiones que surgen alrededor de este tema y nos gustaría compartir con vosotros estas inquietudes.

    Y por ultimo queríamos sumarnos a la reflexión de Juan Freire realiza cuando habla de los peligros de colocar la crisis como origen de este cambio de paradigma de las prácticas arquitectónicas. En algún caso se ha dado a entender que la coyuntura de crisis ha sido el motor de ola creciente de colectivos sin atender a los antecedentes existentes. Es cierto que esta coyuntura ha sido un catalizador pero pensamos que es un error reduccionista atribuirlo única y exclusivamente como una cuestión coyuntural de la crisis ya que este movimiento proviene de tiempo atrás. Parece que estas afirmaciones consideran que el creciente intereses por los colectivos son simplemente una respuesta a las condiciones labores desde un punto de vista meramente instrumental sin tener en consideración el posicionamiento crítico que esta detrás. Dejamos algunos interrogantes mas ¿Son los colectivos una respuesta frente a la crisis?¿son los colectivos una moda pasajera? ¿Si es así no deberíamos matar el movimiento?

  • Sonia says:

    Hola Dome!
    Enhorabuena por el artículo y por la repercusión y amplia participación que está teniendo.

    Me ha parecido un análisis muy interesante del proceso que han vivido varios grupos de arquitectos, que a diferencia de algunos de sus “padres” han decidido trabajar con las personas (no todos los padres, claro, recordemos aquellas oficinas de arquitectos que estaban en algunos barrios periféricos de Barcelona -es el contexto que conozco, seguramente habrá más- a finales de los 70′s plenamente integradas en los movimientos vecinales) han decidido trabajar con las personas.

    Igual es algo que así, de entrada, parece muy obvio, pero lo excepcional, lo que les hace ser llamados “sociales” es nada menos que eso, que quieren trabajar con personas y además, pensarse dos o tres o cuatro veces la repercusión social de lo que hacen antes de hacerlo y entiendo que durante.

    Muchas de las reflexiones que ahora escucho, que proceden de estos colectivos y otros, son bien antiguas y tienen que ver con la práctica responsable de aquellos que desean “acompañar” procesos de vida de personas o grupos, al nivel que sea. Desde la práctica educativa, pedagógica, de las ciencias sociales, incluso, en definitiva, desde las prácticas de lo social esos interrogantes también están presentes, porque a todxs nos surgen los dilemas, por muy claros que tengamos nuestros principios. Al final, no se trata de la práctica, se trata de como y con quien la llevas a cabo.

    La llamada Cultura de la Transición, que al servicio de los mercados ha definido lo que es democracia, política y demas (como comentan algunos autores como Amador Fernández-Savater) ha situado a estos colectivos como una especie de “mediadores” entre la institución y el resto de la sociedad y eso genera, a menudo, unos conflictos de identidad un poco extraños. Pareciera como si la institución fuera una especie de ente que requiere de los colectivos un posicionamiento “neutral” que en realidad no tienen. Antes no teníamos estos problemas -qué abuela cebolleta suena esta frase- porque estaba claro de en qué lugar estaba cada uno, incluso los colectivos. Ahora, ¿dónde estamos?, o mejor… ¿dónde queremos estar? Que cada uno se pregunte sobre eso y ya verá como se lo monta.

    Por otro lado, estoy de acuerdo con lo que comenta Ricardo_AMASTE. Creo que no hay que confundir entre lo colectivo y lo totalitario que succiona y hace desaparecer al sujeto. Son cosas bien distintas. Lo colectivo construye al sujeto, le permite explorarse, crecer, lo totalitario (que también se puede dar en los grupos, y que de hecho se da en instituciones como la cárcel, que se puede dar en la escuela, en las residencias diversas, o en otras… y sí, porqué no, en grupos pequeños también, incluso en algunos mal llamados colectivos) aplasta al sujeto invalidando su propia expresión, su opinión, su autonomía. Lo colectivo debe fortalecer esa autonomía (que no es lo mismo que individualismo).

    El Capitalismo ha instaurado un esquema de lo que se considera real, y a menudo lo tenemos tan interiorizado que no somos capaces de percibir lo que hay más allá (y nos creemos que podemos ser neutrales). Deberíamos, pues, intentar existir en otro esquema, desconocido pero en constante construcción. No es cuestión de generar mundos paralelos, sino espacios de protección y salvaguarda, COLECTIVOS que posibiliten una eclosión generadora de huecos libres del orden actual.

    Estos huecos, se presentarían como construcciones colectivas mediante el encuentro, la relación y la creación de los participantes, posibilitando la generación de nuevos nodos de Realidad. Ya no serían parte estructural o periférica del Capitalismo, sino una especie de virus, que constituirían formas de corrupción y sabotaje internos, que tomarían fuerza y ​​forma transformadora en su falta de certezas.

    La alternativa no es construir una solución, sino crear espacios donde pueda surgir lo verdadero (espacios libres de ideologia, en constante movimiento), encontrando herramientas para recuperar el lugar que está ocupando la ideología capitalista. El sistema se destruye desde dentro, pero con unas ideas que provienen de la tensión entre el adentro y el afuera, como si existiera un fuera -una especie de más allá- que nunca sabremos cómo es pero que, lo sabemos mejor que lo que hay ahora. Debemos vivir plenamente en los espacios de proceso, en los posibles, pero buscando los anclajes en aquellas que nos rodean para no sentirnos perdidas ni solas (este debe ser un acto colectivo!). Sabemos que los intersticios donde colocarnos son difíciles de encontrar y que nunca se conquistan.

    Menuda chapa! (es lo que tiene hacer las cosas entre todas…)

  • domenico says:

    Hola Sonia, me alegra que este articulo siga generando debate.
    En linea con lo que dices me ha parecido muy lucida y clara esta entrevista de Margarita Padilla donde nos habla de su libro ‘El kit de la lucha en Internet’. A ver que te parece > http://ambientintelligence.in/post/39164505452/margarita-padilla-el-kit-de-la-lucha-en

  • Sonia Camallonga says:

    Está genial la entrevista! Muchas gracias!

Leave a Reply